De Curuguaty a la Villa Ygatimí hacia el final.

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Rumbo a Kuruguaty, el ejército paraguayo acampaba el 7 de septiembre de 1869 “sobre la margen derecha del arroyo Kapi’ivary”. Se presume que hasta esa fecha el infortunado Aquino seguía vivo pues, ante nuevos “interrogatorios”, involucró a más personas de la Escolta Presidencial en el complot del que fue principal protagonista.

La simple relación del alférez hizo que dichas personas fueran lanceadas al día siguiente. También desde este lugar, el Mariscal comisionó a los coroneles Juan Bautista Delvalle y Gabriel Sosa para que, al mando de 2.500 hombres, ocuparan la posición de Panadero, en el departamento de San Pedro. Para estos hombres también se iniciaba la macabra “cuenta regresiva”…
Nuevo campamento y otro complot
El 10 de septiembre, un nuevo campamento era asentado en la margen derecha del arroyo Tandei’y (*), una legua antes del arribo a destino y después de atravesar las picadas de Yvaguyra’ÿ, Tajy Ka’aguy y Pakova. Al abandonar este lugar 36 días más tarde, López anunciaba la existencia de un nuevo complot contra su vida. En efecto, el 16 de octubre, y tras pasar revista a sus tropas, anunciaba que en caso de que sus enemigos tuvieran éxito con su muerte, el general Caballero sería su reemplazante. En esta revista –de acuerdo a la versión de Juan E. O’Leary–, el Mariscal “quería hacer pública la traición y rendir un homenaje a la lealtad”.

Ya arribado el ejército a Kuruguaty, se conocieron los detalles de la conspiración denunciada. Se encontraban implicados los coroneles Venancio López, hermano del Mariscal, e Hilario Marcó, antiguo y aplicado miembro de los “tribunales de sangre”.
De acuerdo al plan de los conjurados, el recurso para la eliminación física del Presidente, apelaría en esta ocasión al “empleo de sustancias tósigas”. También fueron mencionadas como integrantes de la conspiración, la señora madre de los hermanos López, doña Juana Paula, sus hijas y hermanas del Mariscal, Inocencia y Rafaela, viudas de Vicente Barrios y Saturnino Bedoya, “el médico Castillo y cinco o seis oficiales de la plana mayor, aparte de otras mujeres, entre las cuales se encuentran la señora Bernarda Barrios de Marcó, esposa del coronel Marcó, y la señorita Pancha Garmendia”.
Como consecuencia de los interrogatorios y condenas, el 11 de diciembre siguiente serían ejecutados el coronel Marcó y su esposa Bernarda, además de la señorita Garmendia. Cinco días más tarde, en Zanja Hû, también fueron muertos el coronel Rosendo Romero y el teniente coronel Páez, por una causa distinta: “habérseles descubierto en un plan de fuga”.

En la imagen de la página se puede apreciar el Tape tuja, camino a San Isidro de Kuruguaty. La antigua ruta tomada por el ejército hacia aquellos parajes. La maleza crecida detuvo la erosión del suelo, aunque aún puede notarse el sendero abierto por las carretas.

Hacia la Cordillera del Mbarakaju

Desde San Estanislao y tras cruzar Kuruguaty, se llegaba a la cordillera de Mbarakaju. Muchos hombres, mujeres y niños quedaron a la vera de este camino, muertos de agotamiento, por el hambre o las ejecuciones.

Siguiendo la marcha desde Kuruguaty, el 20 de octubre la columna tenía una nueva pausa. El campamento a ocuparse en la fecha se localizaba entre los ríos Jejuí Guasu y el Jejuimí. Sería abandonado tres días después para que el Mariscal y sus huestes se establecieran a una legua de Villa Ygatîmi, donde también se instaló un taller para la reparación de armas. Durante el abandono del anterior campamento, “muchas mujeres perecieron ahogadas en el paso del Jejuí”.

La designación de Kuruguaty como nueva capital y la orden impartida al teniente coronel Vicente Ignacio Orzuza para que se ocupase de la siembra de granos en la zona, hizo suponer que el Mariscal pensaba establecerse en el pueblo a la espera del enemigo. La sospecha se reforzaría después con la larga permanencia del ejército en el sitio. Sin embargo, y contra estas suposiciones, el campamento de Kuruguaty fue desmantelado el 17 de octubre, y la marcha se reanudaba para tomar la dirección de Villa Ygatîmi.

En ese momento, y a los efectos de proteger la retirada de la columna, el Mariscal dejó en el lugar al mayor Verón al frente de 500 hombres de caballería. Mientras que el general José María Delgado era designado comandante de las fuerzas que debían cubrir el camino que seguiría la columna. Verón y sus hombres serían diezmados por los brasileños el 28 de octubre siguiente.

* La escritura guaraní no siempre es similar de un autor a otro. En otras crónicas, Tandei’y se encuentra también escrito como Itandey o Tandey.